Diez años de lucha por otro mundo posible: Movimiento por Justicia del Barrio y sus amigos desde todo el mundo hacen sus reflexiones sobre una década de resistencia digna

Por Jessica Davies

“¡10 años de resistencia de base comunitaria a la gentrificación y el desplazamiento en El Barrio, Nueva York!

¡10 años de la construcción de una organización de justicia social basada en la autodeterminación, la democracia participativa y la autonomía!

¡10 años de una organización mayoritariamente de mujeres organizando por la dignidad y la justicia!

¡10 años rompiendo fronteras y apoyando movimientos desde Nueva York a Sudáfrica y más allá!

¡10 años de lucha contra el sexismo, el racismo, la xenofobia, la transfobia y otras formas de opresión!

¡10 años en la lucha por otro mundo!”

Con estas palabras, los miembros de Movimiento por Justicia del Barrio (Movimiento) contaron la historia de su primera década en el video realizado para ser proyectado el 1 de febrero de 2015, en su celebración de su décimo aniversario. Para esta importante ocasión, los miembros se reunieron para cenar, para ver vídeos por, para y acerca de ellos, y para leer las cartas que han recibido de organizaciones y personas de diferentes países que han sido inspirados por los diferentes aspectos de su lucha. Una visión general de algunas de estas contribuciones revela la profundidad, el intenso compromiso y la forma única de esta organización extraordinaria.

Una lucha local

Movimiento se compone principalmente de migrantes mexicanos, en su mayoría mujeres, muchas de ellas indígenas, que han sido forzados a dejar su querida tierra natal y ahora se enfrentan a propietarios como corporaciones transnacionales sin escrúpulos que tratan de obligarlos a abandonar sus hogares y su comunidad en El Barrio (Este de Harlem). Movimiento ha crecido, desde quince familias que se unieron y formaron la organización hace diez años, a 900 miembros, 80% de ellos mujeres, en 85 comités de edificios. Cada comité se organiza y hace sus propias decisiones. Al resistir el desplazamiento neoliberal, han luchado y ganado batallas contra varios propietarios y ningún miembro ha sido desplazado. Mientras tanto se han forjado una comunidad fuerte de apoyo mutuo, construido una cultura de resistencia, dado esperanza a muchos otros y redefinió el significado de la solidaridad en todo el mundo, siguiendo el ejemplo de sus hermanas y hermanos, los zapatistas de México.

Movimujeres1

La mayor parte del tiempo y los esfuerzos del Movimiento se enfoca en su resistencia local. Eddie Torres, Co-Fundador de la Casa del Pueblo Cooperativa de Vivienda en Los Ángeles comparte su opinión: “Para mí, Movimiento por Justicia del Barrio encarna una organización verdaderamente comprometida con el empoderamiento de los inmigrantes, las comunidades pobres y oprimidas del Este de Harlem, Nueva York, a través del trabajo político e autónomo de la organización. Ellos han rechazado el viejo hábito de trabajo de servicio de caridad que se practica comúnmente por la mayoría de otras organizaciones comunitarias. Saben muy bien que para ser totalmente liberados deben ser emancipados del sistema que los oprime. Pocas organizaciones de base, en su caso, se atreven a ser dirigidos por los mismos miembros de la comunidad que pretenden revolucionarse a si mismo. ¡Adelante!”

Desde Nueva York, RJ Maccani, un organizador de la justicia transformadora del Proyecto Desafeando a la Supremacía del Hombre, comenta: “El hecho que Movimiento no sólo ha sobrevivido sus primeros 10 años, pero ha crecido su base comunitario sustancialmente  y ha ganado una serie de victorias notables, mientras tanto manteniendo la autonomía y una orientación combativa hacia el gobierno local y los propietarios, es una poderosa afirmación de aquel principio más básico del zapatismo: no nos rendiremos, no nos venderemos y no claudicaremos.”

“Movimiento por Justicia del Barrio es una gran organización que se dedica a su comunidad. Ellos trabajan muy duro luchando contra la gentrificación racista en El Barrio. Al mismo tiempo, hacen este trabajo de la vivienda con un enfoque en el empoderamiento de las mujeres; la mayoría de sus dirigentes son mujeres que son directamente afectadas por los problemas que están tratando en su lucha. En otras palabras, son verdaderamente una organización de base. Hemos tenido un intercambio el año pasado y nuestros miembros están muy inspirados por su liderazgo y organización comunitaria. Esperamos seguir trabajando juntos y luchar contra la desigualdad de vivienda en Nueva York,” dice Wai Yee Poon, Organizadora de la Union de Inquilinos de Barrio Chino de CAAAV – Organizando Comunidades Asiáticas.

Grupos de diferentes partes del mundo han visitado a El Barrio, y han aprendido de la lucha de Movimiento. Rafael Litvin Villas Boas, coordinador del Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), uno de los más grandes movimientos sociales en el mundo, que visitó Movimiento en el este de Harlem, dice: “Compas del MJB, yo estoy muy impresionado con la forma democrática, participativa, horizontal y creativa que ustedes están desarrollando aquí…. Cada edificio, cada barrio, cada local como un espacio de organización social, un espacio de organización política de que podemos aprender con el mismo ejemplo que ustedes están aquí dando de educación popular para todos los otros.”

Y otro visitante, Mazwi Nzimande, del Movimiento de Habitantes de Casas de Carton, también conocido como Abahlali baseMjondolo (AbM), la cual es la organización más grande de los pobres a surgir en la era post-apartheid de Sudáfrica, y que lucha por la tierra y la vivienda, dice:Ustedes y nosotros estamos en la lucha como gente pobre. Si yo estuviera en las Américas, yo definitivamente seria parte de ustedes, Movimiento por Justicia del Barrio, seria yo miembro de su organización.”

Desde Grecia, la investigadora Christy Petropoulou escribe: “El movimiento por la justicia del barrio es una raya del sol dentro de la obscuridad del capitalismo salvaje. Es una esperanza para la gente que participa en movimientos sociales urbanos contra el proceso de “gentrification” y para el derecho a la ciudad.”

Comentando desde Gran Bretaña, la Red de Solidaridad Zapatista del Reino Unido escribe: “les enviamos humildemente nuestras sinceras felicitaciones por la realización de diez años de lucha digna a favor de los de abajo, de los marginados, abandonados y olvidados de la tierra, aquellos que sufren múltiples formas de discriminación y opresión. Nos sentimos profundamente inspirados por su dedicación y compromiso, por su creatividad e imaginación, y por su amor y solidaridad.

“El corazón de su lucha ha sido con los migrantes organizados, principalmente con las mujeres, inquilinos de El Barrio, que luchan contra la gentrificación y el desplazamiento, con el fin de adquirir viviendas dignas para ellos, para sus familias y vecinos. Y es a partir de esto que ha surgido una comunidad muy fuerte, de apoyo mutuo, que ha construido una cultura de resistencia, sin que ninguno inquilino haya sido desplazado. Admiramos su dignidad, su política de escucha y aprendizaje, su sentido de servir y de la obligación hacia los demás; su persistencia y dedicación y su amor y solidaridad. Movimiento por Justicia del Barrio es un punto de referencia en todo el mundo.”

Desde México, el país de origen de la mayoría de los miembros de la organización, la Coordinadora Valle de Chalko reconoce las dificultades que ha tenido que superar Movimiento: “Saludamos a los herman@s de Movimiento por Justicia del Barrio, quienes con ingenio, solidaridad y un gran corazón han hecho florecer la rebeldía y la resistencia en medio de la maquinaria destructiva del capitalismo. Las y los compas han demostrado que nacer y vivir en el barrio no tiene por qué ser una maldición, han demostrado que con dignidad y carnalismo se puede construir desde abajo con organización comunitaria. Desde el Otro Guetto les enviamos todo nuestra buena vibra y que sepan que a la distancia seguimos aprendiendo de ellas y ellos.”

Una lucha urbana

Muchas de las cartas se refieren a las posibles dificultades de la organización y la resistencia dentro de un entorno urbano. Como Gustavo Esteva, activista y pensador de la Universidad de la Tierra, comenta desde Oaxaca rural: “Estoy muy consciente de que ustedes están allá, luchando cotidianamente por sobrevivir en la Gran Manzana, en una sociedad hostil, radicalmente distinta a la nuestra. Estoy consciente de que no solamente logran mantenerse allá, a pesar de la crisis y todas las dificultades del día, sino de que siguen ocupándose de sus familias y sus comunidades, apoyándolas en todas las formas que pueden. Resulta por eso admirable que al mismo tiempo hayan tomado la decisión de luchar, también cotidianamente, no sólo para enfrentar allá colectivamente sus desafíos e intentar la regeneración y fortalecimiento de su tejido social y sus espacios comunitarios, sino también para participar activa y solidariamente en las luchas que acá estamos librando.”

Víctor Hugo López Rodríguez, Director del muy respetado Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), escribe: “Ustedes, como mujeres y hombres que han vivido en comunidad, en los barrios, son un ejemplo de como el espacio urbano se puede transformar en un espacio de resistencia y dignidad. Su historia en Nueva York refleja la posibilidad de organización ante el despojo incluso en uno de los centros neurálgicos del capitalismo.”

El gran escritor y analista uruguayo Raúl Zibechi, escribe en su carta: “La experiencia de ustedes, que crearon un movimiento en el lugar donde viven, en la zona Este de Harlem, es una lección de dignidad y autonomía para todos los de abajo de las ciudades del mundo. Es muy difícil organizarse en la gran ciudad, porque es uno de los eslabones más potentes del sistema. Las ciudades son el centro de una feroz especulación inmobiliaria, que busca apropiarse de nuestras viviendas, de nuestros pequeños negocios, de la música y el arte que producen nuestros hijos y vecinos, de los cuerpos y los sueños de nuestros jóvenes y jóvenas, para convertirlos en mercancías. Por todo esto, el que ustedes lleven diez años organizados y resistiendo en una gran ciudad, es un ejemplo que debe ser destacado.

“En estos diez años, han demostrado que la vida puede surgir en cualquier lugar, en cualquier rincón, incluso en aquellos lugares y tiempos que nadie esperaría, en aquellas brechas donde nunca nadie se imaginó que podía nacer una hoja verde.”

Una lucha de mujeres

El Frayba reconoce: “refrendamos nuestro reconocimiento por constituir un movimiento impulsado por mujeres, hombres, niñas y niños dignos, pilar esencial en sus acciones de protesta. De manera particular celebramos la activa participación de las compañeras, ya que sus palabras se han vinculado a las de otras luchas con quienes se han encontrado destacando la fundamental participación de las mujeres en procesos de construcción de alternativas de vida.”

La reconocida investigadora mexicana feminista y escritora sobre temas de género y de las mujeres, Sylvia Marcos, escribe: “El Movimiento por Justicia del Barrio es una organización dirigida por mujeres y basada principalmente en la participación de las mujeres. En su mayoría son mujeres inmigrantes que trabajan duro, no sólo sobre temas de justicia social de los inmigrantes y los pobres, sino también sobre los derechos de las mujeres. Por esta importante colaboración de mujeres – el Movimiento hace una declaración sobre los derechos de las mujeres, y a través de su participación las voces de las mujeres se hacen audibles.”

Reflexionando sobre Movimiento y los zapatistas juntos, Gustavo Zamora Jiménez, coordinador del Circulo de las Naciones Indígenas de la Universidad de Québec, basada en Montréal, Canada, que trabaja con los pueblos indígenas Iriquois que mantienen una sociedad matriarcal, comenta: “Una de las cosas más importantes de estos movimientos es el reconocimiento de la importancia de las mujeres para el pueblo. La gente olvido en los últimos tiempos la importancia y el respeto que todos los pueblos acordaron a la mujer, y el “Movimiento por Justicia del Barrio” y el ” Movimiento zapatista ” nos lo recuerdan. Todos somos hijos de una madre y el “movimiento por justica del barrio” y el ” Movimiento zapatista ” nos lo recuerdan también.”

María Aguirre de Movimiento por Justicia del Barrio al dar el brindis durante la celebración dice: “Durante estos 10 años de lucha, nosotras como mujeres en Movimiento hemos sido sumamente importante porque somos mujeres luchadoras que nos mantenemos unidas y seguimos en frente de nuestra lucha construyendo y defendiendo a nuestra comunidad como vecinas que somos.”

“Durante este año de celebración de nuestro décimo aniversario es importante destacar y celebrar los 10 años de lucha que llevamos como mujeres luchadoras de Movimiento. Siempre hemos tenido y seguiremos teniendo el ánimo y la fuerza para seguir en este camino que hemos tomado hacia ese otro mundo que todas y todos queremos.”

Una lucha internacional

Movimiento es quizás mejor conocido por su papel en la organización de la solidaridad internacional, sobre todo en Chiapas, México. Víctor Hugo López de Frayba reconoce esto: “Aprovechamos también para agradecer la solidaridad que han tejido con otros pueblos y organizaciones en diferentes rincones del planeta, como Frayba damos testimonio de la hermandad que han forjado acompañando a los pueblos indígenas de Chiapas…. Consideramos que su aporte ha sido fundamental para que otras organizaciones, colectivos e individuos se sumaran a estas campañas de solidaridad mundial.”

Desde Nueva York, Malú Huacuja del Toro, autora mexicana, escribe: Desde Nueva York, Malú Huacuja del Toro, autora mexicana, escribe: “Durante una década se ha mantenido encendida en el este de Harlem de Nueva York una luz por el sueño zapatista de un mundo donde quepan muchos mundos. Los mexicanos más pobres de Nueva York, los más humildes y los más desprotegidos son los que han preservado con más valentía la historia y la dignidad de nuestro país. Además, en el corazón del imperio económico han enfrentado exitosamente la voracidad de la depredadora industria de la construcción urbana. En eso se hermanan con el pueblo de Atenco y con las comunidades zapatistas. Muchas felicidades a las y los compas prozapatistas por estos primeros diez años de lucha colectiva. Les deseo muchos años más.”

Sylvia Marcos dice en su carta: “Estamos festejando que ya cumplen 10 años de trabajo interrumpido. Ustedes han apoyado las luchas por construir un mundo mejor no solo entre ustedes en Nueva York y de otros lugares de los Estados Unidos sino afiliándose a las luchas Zapatistas e indígenas en el sureste de México y en todo el pais. También han sido solidarios con otras luchas de justicia como la expresan y la viven comunidades desde “abajo”.  Su apoyo ha sido muy revitalizador para aquellos que luchan, ciudadanos de a pie, en estos entornos particularmente dolorosos de grandes retos para resistir los embates de la voracidad despojadora del capitalismo en su fase terminal.”

Mensaje de esperanza

El mensaje que viene de todas estas personas, inspiradas por Movimiento, es sobre la esperanza de la solidaridad, que, en conjunto, si tenemos suficiente determinación, podemos ganar.

Gustavo Esteva: “Estoy al tanto de la inmensa conmoción que sacude los Estados Unidos, desde abajo, como ustedes están al tanto de la que nos sacude a nosotros. Eso mismo es fuente de esperanza. Que nos sepamos enterados y unidos. Así, podemos seguir adelante en la secuencia que nos enseñan los zapatistas: del dolor pasamos a la digna rabia y de ahí a la rebeldía y a la libertad.”

Sylvia Marcos: “La unión y apoyo expresada repetidamente por ustedes, su participación en las reuniones con los compañeros luchadores, y su apoyo incondicional han sido imprescindibles para mantener la llama encendido de una real posibilidad y afirmación de que ya estamos construyendo ese otro mundo, siempre engarzados y entrelazados para darnos fuerza y mostrar que a los de abajo unidos no nos pueden vencer, no nos pueden comprar, no nos pueden seducir. Sabemos encontrar caminos de rebeldía y resistencia para lograr hacer juntos un mundo donde quepan muchos mundos.”

Concluye Raúl Zibechi: “Compas del Movimiento por Justicia de Barrio: admiramos su decisión de seguir adelante a pesar de todas las dificultades, a pesar del hostigamiento del Estado y del mercado, a pesar de la indiferencia de muchos y muchas que también son oprimidos pero aún no hay visto la luz de esperanza que surge de las resistencias, de la dignidad colectiva. Reciban un cariñoso y fuerte abrazo desde el sur del Sur. Los de abajo nos tenemos sólo a nosotros y nosotras…”

El escritor peruano, pensador político y activista Hugo Blanco escribe sobre el nuevo mundo que necesitamos construir con el fin de salvar a la humanidad: “otro tipo de sociedad en el que no gobierne el gran capital, sino la sociedad en su conjunto, horizontalmente. A la sociedad en su conjunto le interesa el bienestar general.” Dice: “Un magnífico ejemplo de ese construir un mundo nuevo lo da el Movimiento por Justicia en el Barrio. Probablemente no es perfecto y debe tener muchas deficiencias, pero es un ejemplo que debe ser imitado no solo por la población pobre de Estados Unidos, sino por los pobres de otros lugares del mundo. Un fuerte abrazo de admiración al movimiento por su décimo aniversario.”

Y Gustavo Esteva finaliza su carta: “Por eso me llena de emoción pensar que ustedes, a lo largo de estos diez años tan difíciles, no han dejado de luchar, es decir, de vivir, y que son para todos nosotros y nosotras fuente de inspiración y de esperanza. Muchos muchos abrazos a todas las compañeras y compañeros.”

Para más información:

http://desinformemonos.org/2014/12/luchando-para-construir-otro-mundo-10-anos-de-organizacion-horizontal-en-el-barrio-nueva-york/

MPJB logo jpeg